Después de 24 meses dándole vueltas, hoy por fin me decidí a empezar este blog personal. Me encuentro frente al computador, con el fondo en silencio, y las manos escribiendo estas líneas que tanto me costaron comenzar.

Antes de seguir, te lanzo una pregunta:
¿A qué le prestas tu atención? ¿Qué estás persiguiendo?
Recuerda: esta es tu única oportunidad. Solo tienes una vida. Y hoy eres más joven de lo que serás mañana.

¿Tus problemas, tus ideas, tus proyectos… te abruman?
¿Sientes que llevas encima un saco lleno de rocas invisibles?

Tal vez pasas los días pensando en lo que dijiste aquella vez, en lo que debiste haber hecho, en cómo pudiste haber reaccionado. Ansioso por lo que viene, deprimido por lo que no hiciste. Como si fueras prisionero de tu propio pasado, cargando cadenas que nadie ve, pero que pesan.

Si algo de esto resuena contigo, probablemente estés pasando por lo mismo que yo estos últimos dos años.

Durante meses pensé:

¿Qué escribo en mi primer post? Tiene que ser perfecto. Tiene que marcar la diferencia. Tiene que ser algo de valor.

Hasta que hoy, me hice una pregunta simple:
¿Y si empiezo hoy, sin que sea perfecto?

Empezaron las excusas:

No tengo tiempo. Tengo clases, trabajos. No tengo suficientes conocimientos. No tengo dinero. Me da miedo fracasar. No estoy listo. No tengo motivación.

Un cóctel explosivo de pensamientos limitantes.
Pero si algo tengo claro es que no quiero perder mi vida pensando en lo que pude haber hecho.

Tengo 17 años. Me queda tanto por aprender, por crear, por fallar y volver a intentar.
La perfección no existe. Lo que sí existe es mejorar un 1% cada día.

Y por cierto: nadie piensa tanto en ti como tú mismo.

Lo que haces o dejas de hacer no está en boca de todos. Tu familia, tus amigos más cercanos: ellos sí importan.
Cuida tus relaciones. Nos mantienen vivos. Somos seres sociales.

Así que haz.
Crea.
Construye.
Destruye.
Equivócate.
Aprende.

Si eres joven, prueba todo. Este es el momento de experimentar. Nadie tiene todo resuelto. Y por favor: no te comas la cabeza.

Te lo digo: te vas a arrepentir más de lo que no hiciste, que de lo que hiciste y salió mal.
Vivimos en burbujas mentales que nos paralizan.
Sal de ahí. Vive. Ama. Observa las pequeñas cosas y valóralas.

Porque nuestra existencia es corta.

Y el simple hecho de estar vivo hoy… ya es motivo suficiente para comenzar.